A AGRICULTURA ECOLÓGICA ES MÁS RESPETUOSA CON EL MEDIO AMBIENTE, A VECES
Otra de las cualidades que se le presuponen a la agricultura ecológica es su mayor respeto por el
medio ambiente. Raro cuando lo único que te pide el reglamento es que lo que utilices sea natural. Un
exceso de abono de origen natural también puede filtrarse a los acuíferos y contaminar por nitritos y
nitratos, sin olvidar que, en comparación con el abono químico, los fertilizantes naturales (léase
estiércol, también llamado caca de vaca) producen más emisiones de óxido nitroso, un potente gas de
efecto invernadero. Otra de las deficiencias del reglamento, que denuncian los mismos productores
ecológicos españoles, es que es un reglamento del norte de Europa hecho para el norte de Europa,
que son los principales consumidores y los que tienen poder de decisión en la Unión Europea. En el
reglamento solo se permiten los abonos animales. En España no tenemos suficiente boñiga de vaca
para todos los campos ecológicos, a diferencia del norte de Europa. Una forma de optimización sería
permitir también la utilización de restos vegetales como abono, pero eso es algo que no permite el
reglamento.
Tampoco los pesticidas autorizados son los más respetuosos con el medio ambiente, los más
específicos ni los mejores para la salud. Por ejemplo, hasta 2007 estaba permitido el uso de la
rotenona como insecticida, pero tuvo que prohibirse por ser tremendamente tóxica. Recientemente se
ha relacionado su uso con el Parkinson, aunque la relación es bastante débil y es pronto para
establecer una relación causa-efecto.14
En cualquier caso, todas estas cuestiones son secundarias frente al principal problema
medioambiental de la agricultura ecológica: su escasa productividad. En 2012, la revista Nature
publicó un artículo que llevaba el elocuente título de «Organic farming is rarely enough» (La
agricultura ecológica raramente es suficiente), en el que se señalaba el problema. Debido a la poca
eficiencia de las prácticas, la producción cae. En algunos contados casos, la pérdida es muy baja,
como con las fresas, que solo caen un 2 por ciento. Pero en los cultivos que necesitan más nitrógeno
la producción cae en picado. ¿Y cuáles son estos? Pues justamente los cereales, donde la producción
ecológica es entre un 25 y un 50 por ciento menor.15 El problema es que la base de la alimentación de
buena parte de la humanidad es el trigo, la cebada y el maíz, no las fresas. Todo el mundo tiene
derecho a comer, por lo que si ahora toda la agricultura fuera ecológica necesitaríamos el doble de
superficie cultivada, es decir, arrasar cualquier espacio natural que quedara intacto para dedicarlo a la
agricultura, o dejar a un 25-50 por ciento de la humanidad sin comer. No olvidemos que la comida es
un derecho, no un privilegio, algo que parece que olvidan los defensores de la alimentación
ecológica cuando ignoran su baja eficiencia.
Sigo insistiendo en que la huella ecológica, que es un indicador de los recursos que se han
consumido y los residuos producidos por un determinado producto, no se considera en el
reglamento, y es un parámetro muy importante. Cuando compres un producto de agricultura
ecológica no olvides mirar dónde se ha fabricado. Muchas distribuidoras de productos ecológicos
suelen comprar la materia prima en África, donde es más fácil conseguir la certificación por la
escasa implantación de las técnicas de agricultura intensiva. Luego se importa la producción y se
etiqueta en Europa. Todo esto sin entrar en disquisiciones éticas sobre que la producción de África se
oriente hacia consumidores europeos que pueden permitirse pagar más. El resultado inmediato de
esta caída de producción se traduce en un aumento de precio, que habrá notado cualquiera que haya
consumido este tipo de productos.
Estos datos sobre la caída de la producción hacen más comprensibles las conclusiones del
estudio sobre hábitos de consumo ecológico previamente mencionado. El perfil del consumidor de
productos ecológicos en España responde a un 15 por ciento de clase alta y un 19 por ciento de clase
media alta; es decir, que la tercera parte de los consumidores son clase alta o media alta. La tercera
parte de la población obviamente no es clase alta ni media alta. Hay un evidente sesgo estadístico
hacia la gente que no tiene los problemas que tiene cualquiera para llegar a fin de mes. Una vez, en
una entrevista, dije que «la comida ecológica no es mejor comida, solo más pija», y mucha gente se
enfadó conmigo. No lo entiendo. Era un simple análisis matemático de resultados estadísticos, más
fácilmente entendible que si me hubiera puesto a hablar de sesgos, de desviaciones estándar y de
distribuciones de T-student. Solo trataba de que todo el mundo me entendiera sin entrar en conceptos
matemáticos.